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1 January 2017 Sección Bibliográfica
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Abstract

La Sección Bibliográfica de Ardeola publica reseñas breves de publicaciones recibidas en la biblioteca de SEO/BirdLife. Estas reseñas se realizan desinteresadamente por un conjunto de colaboradores. Las reseñas son normalmente solicitadas por los editores a los colaboradores, aunque otras adicionales pueden ser consideradas para su publicación.

Las reseñas expresan las opiniones de los revisores, de modo que no reflejan necesariamente la opinión de los editores o de SEO/BirdLife.

Beehler, B.M. y Pratt, T.K. (2016). Birds of New Guinea: distribution, taxonomy and systematics. Princeton University Press. 668 p. ISBN 9780691164243.

Nueva Guinea es conocida entre los ornitólogos por ser hogar privilegiado de familias emblemáticas como aves del paraíso (Paradisaeidae), pergoleros (Ptilonorhynchidae), mieleros (Meliphagidae) y talégalos (Megapodidae), y de otras menos famosas pero igualmente únicas como egotelos (Aegothelidae), petroicas (Petroicidae) y zordalas (Eupetidae), y la gigantesca isla contiene un total de 780 especies, 366 de ellas endémicas. Por eso no es de extrañar que la aparición de un libro sobre la taxonomía y sistemática de esta fascinante avifauna, Birds of New Guinea: distribution, taxonomy and systematics, por B. M. Beehler y T. K. Pratt despierte un enorme interés en toda la comunidad ornitológica.

Este libro es en cierto modo el tomo hermano de la flamante segunda edición de la guía de campo Birds of New Guinea, de los mismos autores (aunque en orden inverso), una excelente obra publicada en 2015 y que ha superado con creces la primera edición de 1986, con excelentes láminas, 75 especies adicionales, nuevos mapas de distribución para 635 especies y otras muchas mejoras. Pero la presente obra es mucho más que un mero complemento de Birds of New Guinea y constituye una obra de enorme importancia por sí sola, aportando información imprescindible sobre la distribución geográfica de la variación fenotípica a nivel intraespecífico, y la sistemática sobre la que ir asentando la taxonomía de las aves de la región.

La sistemática es particularmente importante en áreas poco exploradas del planeta, donde el establecimiento de límites de especie y el ordenamiento taxonómico de muchos grupos está todavía en proceso de desarrollo. De hecho, esta obra representa la primera revisión taxonómica de las aves de Nueva Guinea desde la seminal List of New Guinea birds que Ernst Mayr publicó en 1941, y aunque Beehler y Pratt honran merecidamente al que denominan pater familias de la ornitología de Nueva Guinea, mucho se ha avanzado en el conocimiento ornitológico de esa región en los últimos 75 años, con lo cual esta aportación constituye sin duda un logro de enorme valor.

De sus 670 páginas, la primera cuarentena incluye secciones introductorias sobre temas diversos como la biogeografía de la región y sus regiones avifaunísticas, información sobre las fuentes bibliográficas y referencias utilizadas, criterios taxonómicos y sistemáticos, conceptos de especie, y tratamiento de las subespecies. Las siguientes 500 páginas constituyen el núcleo del libro y están dedicadas a las species accounts, incluyendo textos introductorios sobre cada orden, familia, y género, y aportando información detallada sobre cada especie conocida en la región con sus respectivas subespecies. Las últimas 140 páginas incluyen la bibliografía, un muy útil glosario de lugares geográficos (Geographic Gazetteer, de gran utilidad en lugares donde la transcripción de nombres locales a lo largo del tiempo no está estandarizada), y los índices respectivos de nombres vernáculos en inglés y científicos.

El texto revela un trabajo titánico de recopilación de información, y una impresionante cantidad de conocimiento acumulado por un número de ornitólogos relativamente exiguo a lo largo de muchas décadas. Sin embargo, y por tratarse de una de las zonas del mundo más inaccesibles y difíciles de explorar, el libro también revela que las lagunas de conocimiento que todavía existen son enormes (y fascinantes). Varias de las especies y subespecies se conocen de unas pocas localidades, y sus límites de distribución permanecen desconocidos o aproximados. Y qué decir de la biología reproductiva, conducta social, o las vocalizaciones de muchas de ellas, sobre las que poco o nada se sabe todavía.

Es en situaciones como esta, en que abundan las lagunas de conocimiento, que las decisiones taxonómicas son más necesarias, pero también más difíciles, y más polémicas. Los autores son claramente conservadores en este aspecto. Y en el controvertido debate continuo entre splitters (divisores) y lumpers (juntadores), uno tendería a clasificarlos entre estos últimos (como a Mayr). Por un lado reducen considerablemente el número de subespecies (en un 14%, dicen), sinonimizando un número importante de ellas, en parte para revertir el sinfín de subespecies ligeramente diferenciadas que fueron descritas principalmente en el siglo XIX. Los criterios de eliminación son bastante explícitos, y en todo caso las subespecies sinonimizadas aparecen listadas bajo la subespecie que las ha absorbido, de manera que permite al lector seguir el hilo de la historia taxonómica de cada especie.

En cuanto a la taxonomía a escala de especie, los autores son también conservadores a la hora de designar nuevos taxones. Aunque sí convierten las famosas “superespecies” de Mayr en especies distintas, no se arriesgan a designar como nuevas especies varias subespecies que según otros autores merecerían serlo. Un ejemplo impactante es el de la famosamente politípica pita ventrirroja Pitta erythrogaster, que Beehler y Pratt mantienen como una sola especie, y esto a pesar del reciente estudio por Martin Irestedt y colaboradores (2013, Proc. R. Soc B, 280) documentando la existencia de cinco linajes diferenciados en la zona cubierta por el libro, claramente divergentes tanto a nivel fenotípico como molecular. Pero el proceso evolutivo por el que poblaciones de una especie se convierten en especies diferentes es gradual, lento y variable entre especies y familias, y por tanto trazar líneas taxonómicas entre poblaciones intraespecíficas más o menos diferenciadas no es tarea fácil. Frente a la dificultad de establecer criterios taxonómicos uniformes aplicables a grupos que evolucionan a velocidades distintas y bajo presiones selectivas distintas, el proceso contiene cierta subjetividad, y por tanto puede generar desacuerdo (e incluso desencuentro) entre expertos. Las posturas conservadoras son por tanto comprensibles, aunque no hay que olvidar que por desgracia esta no sea una discusión estrictamente filosófica o académica, y que tenga implicaciones importantes para el estudio, la gestión y la conservación de la biodiversidad.

En todo caso, la contribución de esta formidable obra al estudio de la avifauna de Nueva Guinea es indiscutible, y las decisiones taxonómicas presentadas constituyen como mínimo nuevas y renovadas hipótesis a testar en el futuro a fin de seguir conociendo, estudiando y conservando este mítico patrimonio natural. En palabras de los autores, “conocer la taxonomía, distribución e historia evolutiva de las aves de Nueva Guinea es el primer paso hacia la conservación de esta diversa avifauna” (p. 26), y gracias a este libro, ese primer paso es ya el de un gigante.—Borja Milá.

Demongin, L. (2016). Identification guide to birds in the hand. Editado por el autor. 392 p. ISBN 9782955501900.

Después del éxito de la conocida primera versión (en francés) de la Guide d'identification des oiseaux en main, el autor apuesta por una nueva edición ampliada y en inglés, con el nombre Identification Guide to Birds in the Hand. Como la misma contraportada dice, esta última edición incorpora 51 especies más (un total de 301 especies —154 no paseriformes y 147 paseriformes—, “las más comúnmente capturadas en Europa occidental”), los códigos de edad del BTO y de EURING, esquemas de las secuencias de muda, mejoras en la organización del libro e inclusión de las referencias bibliográficas al final de cada especie. Aunque se da este incremento de información de una edición a la otra, el número de páginas no es excesivamente superior, de 310 en la edición francesa a 392 en la inglesa; y la información se compacta al máximo con tal de usar prácticamente todo el espacio disponible, siendo un libro relleno de información. Aún así, las referencias bibliográficas no se incluyen en el libro, pero sí pueden descargarse en esta página web ( http://ringersguide.e-monsite. com/store/identification-guide-to-birds-in-the-hand.html), dónde también se pueden descargar algunas fichas de especies, la introducción y hasta una pequeña fe de erratas, además de poder comprar la guía por internet.

El comienzo del libro contiene una introducción de 14 páginas. Como en cualquier guía, leerse la introducción es crucial para una buena comprensión del libro y los datos que contiene. Las dos primeras páginas tratan sobre los contenidos del libro, en cada apartado por especie, mientras que las otras doce páginas son una introducción general a las técnicas de medida, estrategias de muda, sexado y datación, bien sintetizada y explicada, acompañada de útiles fotografías y/o dibujos o esquemas. Sin duda una buena introducción para el anillador en formación e incluso para repasar conceptos para un anillador con más experiencia.

Seguidamente empiezan los capítulos por especie, con los inamovibles apartados (variables en cada especie, pero siguiendo este esquema) de Identificación, Medidas, Variación, Muda, Neumatización (en algunos paseriformes), Datación (según el caso separado por otoño y primavera), Sexado (también a veces separado por otoño y primavera) y Referencias bibliográficas.

Justo en la cabecera donde aparece el nombre de cada especie, el lector encontrará el código de especie propuesto por EURING y el del BTO (British Trust for Ornithology), la medida del tarso y el modelo de anilla recomendado por el BTO, el número de primarias, secundarias, rectrices y qué pluma/s conforman la punta del ala y otra información adicional. Además, y muy interesante en mi opinión para entender mejor la biología de la especie, quién lleva a cabo la incubación y la alimentación de los pollos, cuándo vuelven los jóvenes a los territorios de reproducción y a qué edad se reproducen por primera vez. Puede intuirse ya aquí la intención del libro de contener mucha información para cada una de las especies con apartado propio.

El apartado de Identificación cuenta con una breve descripción en algunos casos y regularmente con una comparación, dentro de unas tablas, con las especies más similares. Se señalan los rasgos principales con fotografías, generalmente de la cabeza, acompañadas con flechas, también con dibujos de detalles del plumaje (por ejemplo patrón de las rectrices) y los datos biométricos más relevantes para la identificación, incluyendo la fórmula alar en varias especies, sobre todo de paseriformes. Algunas de estas fotografías, supongo que por no disponer de ellas en el momento de la edición, se encuentran sustituidas por dibujos de francamente mala resolución, lo que demuestra nuevamente la buena intención del libro de querer contener mucha información para el lector, incluso cuando no estaba disponible como en los otros casos. Algunos ejemplos de estos dibujos pueden encontrarse en las páginas 69 (figura 4, las cabezas de aguilucho papialbo Circus macrourus), 157 (figuras 7 y 8, alas de charrán patinegro Thalasseus sandvicensis; para citar un ejemplo entre los muchos dibujos de alas de Charadriiformes), 263 (figura 6, cabeza de mirlo capiblanco Turdus torquatus) y la página 303 (figura 7, cabeza de mosquitero del Cáucaso Phylloscopus nitidus).

El apartado de Medidas incluye mucha información, normalmente separada por edades (juvenil o adulto) y sexos; generalmente varias especies se encuentran reunidas para facilitar comparación entre ellas. Las medidas de ala, cola, tarso, pico y peso son habituales en la mayoría de especies, algunas con más o menos información. Aún así, y como se comenta en la misma introducción, las medidas de museo y de ejemplares vivos se encuentran combinadas, y aunque en la misma introducción se habla de las diferencias entre medidas de museo y de ejemplares vivos e incluso describe una corrección para las medidas de museo, no está claro el origen de las medidas del libro ni si se ha aplicado dicha corrección (cuyo uso regular no es recomendable de acuerdo con el mismo párrafo). Tampoco, algo que me parece un tanto raro, se indica el tamaño de la muestra (algo que no debería ser muy difícil de saber en el momento de compilar los datos, en mi opinión), y sólo señala las medidas “con poca muestra” entre paréntesis, aunque no se especifica qué es lo que se considera “poca muestra”.

El apartado de Variación es corto, con una enumeración de las distintas subespecies (si no es una especie monotípica) y con una breve descripción de la distribución y/o características principales de plumaje o medidas. Este apartado es interesante y tiene, para mí, la longitud adecuada y que se espera en una guía de campo para anilladores, aunque algunas especies tienen un apartado de Variación un tanto largo y con incluso mapas para localizar las distintas subespecies. Véase un ejemplo con el correlimos común Calidris alpina —página 125— o la lavandera boyera Motacilla flava —página 233—, También pueden encontrase mapas de distribución más o menos elaborados de varias especies y subespecies, como por ejemplo distintas especies de gaviotas —página 172— y de alcaudones —página 337—. Es interesante la inclusión de estos mapas para aportar más información al lector interesado, pero se aleja de la temática principal del libro sobre la identificación en mano. Además, la distribución dibujada representa unas formas muy poco cuidadosas; para mí estas figuras sobran en una guía destinada a la identificación de pájaros en mano.

El apartado de Muda describe la estrategia de muda por edades mediante párrafos, e indicando el tipo de muda (parcial, completa u otras estrategias) en cursiva. Si bien, la información aportada es aparentemente la adecuada, con menciones sobre la extensión de la muda y/o de la secuencia y también de la temporización en muchos casos, puede hacerse un poco pesado de leer en un día en el campo y con varios pájaros por procesar. Se echan de menos algún tipo de abreviaturas de la estrategia de muda para hacerlas más entendedoras y más rápidas de consultar, al estilo de la conocida guía de Svensson (1992). En la mayoría de especies se acompaña también con otras dos figuras: la progresión de la muda y la extensión.

La figura sobre la progresión de la muda se presenta en forma de tabla con los meses en columnas, y unas líneas indican el período en el que adultos y/o jóvenes pueden empezar o terminar sus respectivas mudas. Puede que el autor intentara resumir la estrategia de muda en este tipo de figuras, y puede que algún lector no se encuentre de acuerdo conmigo, pero en mi opinión no solo no ayudan a entender la muda, sino que aún complican más la explicación. En la introducción se explica cómo interpretar estos diagramas, pero la variación entre cada especie respecto a la temporización es muy grande y hace que todos los diagramas sean bastante diferentes. Mientras que en algunos son más fáciles de comprender, especialmente los de las especies con estrategias de muda más simples, otros requieren leer con atención el texto para poder comprender el diagrama. Así pues, este tipo de diagrama no consigue transmitir de una forma rápida y sencilla toda la información, y ya es suficiente la información sobre la temporización que se comenta en la mayoría de especies en el propio texto. Quizá podría haberse sustituido por ‘elementos-resumen’ para localizar más rápidamente y de forma más entendedora la estrategia de muda.

La figura sobre la extensión de la muda consiste en un dibujo de un ala con las plumas pintadas según probabilidad de cambio: “mudadas generalmente” en oscuro, “mudadas a menudo” en gris y “raramente mudadas” con puntos negros, mientras que sin ningún color significa no mudadas. La información dada en estas figuras es de mucha utilidad y muy interesante para el lector, y es aparentemente correcta en la mayoría de especies, aunque tengo algunas discrepancias con lo descrito para la muda posjuvenil del pájaromoscón europeo Remiz pendulinus y por ejemplo deja de lado las mudas parciales extensas de algunas especies de fringílidos, como el jilguero europeo Carduelis carduelis o el pardillo común Carduelis cannabina, donde no es demasiado raro encontrar jóvenes con primarias mudadas en la muda posjuvenil. Mi pregunta es, ¿de qué sirve un esquema sobre la extensión de la muda sin información sobre el tamaño de la muestra y de la procedencia de dicha información? No he sido capaz de encontrar en ningún sitio del libro ni la página web la procedencia de la información utilizada para elaborar estas figuras, unos datos que, en mi opinión, deberían acompañar fielmente a los esquemas. Lo mismo pasa con las figuras de progresión de la muda, donde no se especifica si son datos de la literatura o de algún otro sitio.

El apartado de Neumatización solo aparece en algunas especies de paseriformes. El patrón de osificación varía mucho entre las especies, pero para simplificarlos el libro utiliza una escala de siete estados, siendo 1 sin osificar y 7 totalmente osificado, y que contempla cierta variación según la especie (en los estados 4, 5 y 6). Esto se encuentra debidamente explicado en la introducción (página 18). Aún así, algunas especies tienen dibujos que no aparecen en esta escala de la introducción debido a su patrón específico de osificación (como por ejemplo la golondrina común Hirundo rustica, página 222, figura 4), mientras que otras tienen unos esquemas muy poco precisos (como por ejemplo el escribano cerillo Emberiza citrinella, página 378, figura 3, dónde no pueden encontrarse alternativamente pájaros con estados de osificación 4 o 5 tan distintos como los que propone el libro). De hecho, este caso del escribano cerillo es bastante común en el libro, dónde se muestra una figura con patrones de osificación con la misma puntuación con dos variaciones muy distintas y muy difíciles de encontrar en pájaros de una misma especie. Si bien es supuestamente correcta la información sobre el uso y hasta cuándo se puede encontrar cada estadio de osificación, los diagramas que acompañan en algunos casos sólo confundirán al lector, especialmente si no está familiarizado con la técnica.

El apartado de Datación se divide generalmente por edades y en algunos casos en distintos apartados por otoño y primavera. Se proponen características de datación, señalando las principales en letra cursiva, y se acompaña con fotografías de detalles y/o dibujos. En general, las fotografías son buenas y útiles para una mejor y rápida comprensión, aunque en algunos casos algunas fotografías son usadas en distintas especies: figura 6 en el pico picapinos Dendrocopos major y figura 3 en el pico mediano Dendrocopos medius (páginas 211 y 212); figura 3 en el ruiseñor ruso Luscinia luscinia y figura 5 en el ruiseñor común Luscinia megarhynchos (páginas 246 y 247); figuras 4 y 5 en el papamoscas acollarado Ficedula albicollis, y figuras 13 y 14 en el papamoscas cerrojillo Ficedula hypoleuca (páginas 316 y 319), entre otros casos. Esta repetición de fotos seguramente se debe a la ausencia de fotos oportunas para una de las dos especies en cuestión, creo que sería mejor arreglarlo con una referencia a la figura de la especie a la que realmente pertenece la foto en vez de poner la imagen con los mismos comentarios dos veces pretendiendo ser de dos especies distintas. El peor caso es el de los cernícalos vulgar Falco tinnunculus (figura 6, página 85) y primilla Falco naumanni (figura 4, página 83), ¡dónde supuestamente el patrón de las barras es distinto según el texto que acompaña las fotos !

El apartado de Sexado puede también dividirse por edades o por momentos del año según el caso, y generalmente se compone de texto acompañado por alguna figura, fotografía o dibujo; similar al apartado de Datación.

A modo de conclusión, este libro es sin duda un recurso de información más para el anillador. Es una compilación actual de una lista de más de 2.600 referencias bibliográficas, aunque aparentemente no aporta información nueva, solo datos ya publicados en alguna de las fuentes consultadas por el autor. El libro ofrece una gran cantidad de información y es, sin duda, una obra recomendada y útil. Aún así, distintos aspectos, como la repetición de las fotos y el uso de dibujos de mala calidad, reflejan cómo esta edición inglesa no es más que una edición extendida de la francesa, y que se ha publicado sin completar todos los detalles. La falta de precisión, en mi opinión, en los esquemas de extensión de la muda o los datos biométricos proporcionados hacen que su información tenga que tomarse con cierta prudencia, aunque el redactado es útil y muchas otras figuras son muy acertadas y de mucha ayuda en el campo. Cabe recordar que seguramente ningún libro es perfecto, y aunque con sus imperfecciones, la Identification guide to birds in the hand contiene una gran cantidad de información que merece la pena de tener a mano.—Marc Illa.

Jiguet, F. y Audevard, A. (2016). Tous les oiseaux rares d'Europe. Delachaux et Niestlé. París. 368 p. ISBN 978-2-603-02444-7.

Se trata de una guía fotográfica de las especies que son raras en la totalidad o en parte de Europa. Contiene un total de 460 especies ilustradas con una colección de fotos recortadas, técnica que permite incluir bastantes más casos que si se pusieran las fotos enteras. Además, esta técnica permite colocar a las aves en posturas mirando al mismolado, para que las comparaciones sean mejores de cara al lector, añadiendo entonces comentarios con flechas donde se remarcan los detalles imprescindibles en los que nos hemos de fijar para identificar cada caso.

Conviene destacar que la guía no solo incluye las especies que son genuinamente raras en Europa —debido a que su distribución se halla en Norteamérica o Siberia, por mencionar dos de las regiones proveedoras de más casos de rarezas— sino además aquellas especies que también son raras en la mayoría del continente. Por ejemplo, el mosquitero ibérico Phylloscopus ibericus es clasificado como rareza, debido a que solo cría en la región del libro en la península Ibérica. De este modo, otras especies que tienen distribuciones restringidas a solo parte de la región considerada y que, por tanto, son rarezas de alto rango en los países donde se halla, también aparecen tratadas como rarezas en la obra: así la subespecie oriental de la curruca carrasqueña Sylvia cantillans, sale como rareza; también el cárabo gavilán Surnia ulula, que desde Dinamarca hacia el sur es realmente raro. La mayoría de las especies, sin embargo, son lo que en toda la región los pajareros califican normalmente como rarezas, al tratarse de especies que no crían ni siquiera en parte de la región, y que van llegando como divagantes desde Norteamérica, Asia o África.

Tras unas páginas introductorias muy breves, donde comentan qué han calificado como rareza, qué hacer ante una observación de un ave rara para identificarla, considerado especial atención a detalles sobre edad y sexo, y mencionar que para estos temas existen los comités de rarezas —ofrecen la web del comité francés solamente, por problemas de espacio y por el público al que se dirige la obra— pasan directamente sin más preámbulos a la lista de especies con sus fotos. Intuyo que la brevedad de la parte introductoria se halla condicionada por el número de páginas global del libro, pues no habría estado mal que comentaran algunos temas en esta sección, como por ejemplo la necesidad de obtener una buena serie de datos biométricos en los casos de rarezas capturadas para anillamiento, un aspecto que por desgracia parece que se esté abandonando en la actualidad. Acostumbra a ser habitual que se capturen casos de mucha relevancia y no se les tomen prácticamente medidas más allá de la longitud del ala (o medidas similares, como la longitud de P3), sin que se anoten longitud de pico y tarso, y otras medidas. Parece que la tendencia es confiar que las fotos digitales que se toman serán la solución posterior cuando lo revise alguien que controle más el caso concreto. A veces pasa que no es así, y que las medidas no tomadas podían ser fundamentales para tener una mejor idea. Ya ni comento que la obtención de plumas para aislar ADN es algo que no se ha hecho en casos importantes en España, o incluso yendo aún más lejos, ni se ha intentado capturar el ejemplar objeto del debate para conseguir biometría y ADN ante actitudes no científicas, beligerantes, de algunos colectivos que no conocen estos detalles. En Europa esto es afortunadamente más raro, por lo que es de esperar que eso mismo acabe por establecerse también en España con el tiempo.

La colección de casos reúne una colección muy buena de fotos, cerca de 2000, que abarcaría entre dos y siete fotos por especie, en función de la cantidad de plumajes a mostrar y del espacio disponible para la especie. Las fotos son en su gran mayoría de magnífica calidad para mostrar el plumaje objeto del ejemplo. Aunque reducidas en tamaño para poder caber en el espacio de la página, los detalles se ven bien. A ello se añade el acierto de incluir algunos pies que remarcan, mediante flechas que apuntan a la parte específica del ave, los detalles morfológicos que hemos de mirar para identificar la especie o subespecie. Un ejemplo de la finura del contenido en este caso sería Saxicola maurus, que ocupa dos páginas y contiene 12 fotos, enseñando las subespecies variegatus, hemprichii, maurus y stejnegeri.

Los textos son muy breves. Aparte del mapa con la distribución principal, comentan de forma muy esquemática el tamaño, sus rutas migratorias principales, las características principales que la diferencian de las otras especies, la voz, y un detalle muy interesante, donde se ha citado. Aquí conviene remarcar que las especies citadas en Azores se hallan incluidas en la obra, como parte de Europa. Una buena parte de las especies americanas que salen en la guía han sido citadas en Azores. En mi opinión, un acierto que incluyan este conjunto de datos en la guía aunque una parte no se haya observado (aún) en la Europa continental (incluida Gran Bretaña).

Los autores tienen un perfil aparentemente desigual: mientas Frédéric Jiguet es un investigador vinculado al MNHN, Aurélien Audevard es conocido sobre todo como fotógrafo de renombre y también por su trayectoria como descubridor de rarezas mientras vivió en la isla de Ouessant, punto caliente francés para los interesados en las rarezas. Esta simplificación sería falsa, sin embargo, ya que Jiguet no solo es un investigador, sino que además es un gran interesado en la observación de campo, siendo él mismo autor de citas de rarezas, entre las que hay que destacar la única observación de Macronectes giganteus en Europa, un ave en el Adriático en septiembre de 1991. Jiguet es en la actualidad miembro del comité de rarezas francés. Por su lado, Audevard no solo es un fotógrafo de rarezas y un ávido pajarero que las localizaba mientras vivió en Ouessant, también es un anillador que participa en proyectos de seguimiento y en investigaciones concretas, además de un interesado en las mariposas, que monitoriza en proyectos de seguimiento. Valgan estos dos apuntes biográficos para dejar claro que el interés en encontrar rarezas no implica ausencia de interés en otros temas, ambos trabajan regularmente en proyectos de conservación.

Una pequeña crítica a hacer, es que las fotos no incluyen la información —sea en la página de la foto o al final del libro— del lugar donde se realizó la misma. Para algunos casos es importante este detalle. Por ejemplo, las fotos de charrán elegante Thalasseus elegans, no sabemos si fueron hechas en el Pacífico norteamericano o en Europa. O la hembra de Sylvia cantillans oriental (sea cantillans o albistriata) no sabemos si realmente es una de las previas, con seguridad, al no poner la localidad y fecha de la foto.

Entre los autores de fotos cabe destacar algunos fotógrafos españoles, como Rafa Armada, Carlos Nazario González Bocos, Pablo Gutiérrez, Ferran López, Juan Matute y Juan Sagardía.

Se trata, en resumen, de una guía de lo más atractiva, útil y bien trabajada, como para que sea de interés para todos los ornitólogos españoles con intereses serios en la identificación de campo. Una muestra del interés que ha despertado la publicación es que en el momento de redactar estas líneas se ha sabido que el libro ha sido propuesto para el premio Jacques Lacroix de la Academia Francesa. ¡Deseémosle suerte! — José Luis Copete.

Reeber, S. (2015). Wildfowl of Europe, Asia and North America. Helm Identification Guides. Christopher Helm. Londres. 656 p. ISBN 9781472912343.

Una nueva monografía de la editorial Helm, esta sobre el grupo de las anátidas, que viene a mejorar sensiblemente la anterior obra de Madge y Burn Wildfowl: an identification guide to ducks, geese and swans of the world (Helm, 1988). En el presente caso, y a diferencia del anterior que abarca todas las especies a nivel mundial, el área geográfica se restringe a Europa, Asia y América del Norte, esencialmente la región Holártica, cubriendo un total de 83 especies de cisnes, gansos y patos, incluyendo también el ya posiblemente extinto tarro crestado Tadorna cristata. No tratan, por el contrario, unas pocas especies que crían en el sudeste asiático, como el suirirí capirotado Dendrocygna arcuata, la cerceta grís Anas gibberifrons y el también más que probable extinto pato cabecirrosa Rhodonessa caryophylacea. Comparando las dos obras, veremos que la información para cada especie es mucho más detallada y amplia en esta última, probablemente porque el área cubierta es mucho menor, lo que permite destinar más página a cada caso. En este volumen se aportan importantes novedades respecto a aspectos de identificación, determinación de la edad/ sexo y taxonomía, elevando algunos taxones al nivel de especie, que son tratadas como tal por primera vez aquí. Valgan como ejemplo la separación de las cercetas Anas crecca y A. carolinensis o de los negrones Melanitta nigra y M. americana, pero para todos estos casos se incluye la información más reciente de cómo separarlos en los plumajes menos típicos, hecho que es un gran avance respecto a anteriores guías. Incluye también, a diferencia de lo publicado hasta la fecha, un extenso examen de los potenciales problemas sobre híbridos.

Un primer bloque introductorio abarca, como en la mayoría de monografías, temas tópicos referentes a taxonomía, sistemática y topografía. También sobre muda y tipos de plumaje, incluyendo datado y sexo, especialmente en base a la experiencia directa sobre el examen de ejemplares cazados. Asimismo, hace hincapié en aspectos relativos a la hibridación, así como en proponer una nueva terminología para describir los diferentes tipos de plumaje en relación con la muda. Esta sigue una versión recientemente modificada de la nomenclatura propuesta por Humphrey y Parkes, que personalmente creo que sigue siendo la mejor para identificar patrones básicos de los diferentes plumajes, a pesar de que incongruentemente los plumajes nupciales en los patos se dan fuera de las fechas de reproducción. La terminología propuesta por el autor para los plumajes formativo y definitivo, alternado y básico, requiere de un ir y venir del texto/fotos a la introducción orientativa para llegar a su comprensión, por lo que parece difícil que se extienda entre la comunidad ornitológica. De todos modos, en los textos hay algunos guiños a la nomenclatura Humphrey-Parkes, que seguramente facilitaran con el uso continuado una mejor comprensión de estas categorías, pero que desentonan un poco con la homogeneidad que uno espera en este tipo de obras.

Aproximadamente una tercera parte del libro hace referencia a 72 láminas de identificación, que incluyen los mapas de distribución y leyendas en la página anterior. Las ilustraciones, sin llegar a ser excelentes (un fondo menos neutro hubiera sido también más ideal), son de buena calidad y abarcan una gran variedad de los diferentes tipos de plumajes para cada especie. Aquí también encontramos una extensa representación de los diferentes tipos de híbridos, especialmente extensa para los silbones Anas penelope/ americana/sibilatrix, pero también para el género Aythya.

La última parte del volumen trata con textos y fotografías cada una de las especies. Aquí encontramos información detallada sobre taxonomía, identificación general, tipos de plumajes y sexo, variación geográfica, medidas y pesos, voces, patrones de muda, hibridación (sobre todo en aves salvajes), hábitat y ciclo vital, distribución y estimas poblacionales incluyendo el grado de amenaza, situación en cautividad (prevalencia, facilidad de mantenimiento y reproducción e incluso el precio) y finalmente referencias bibliográficas.

Las fotografías son en general de buena calidad y prácticamente todas realizadas enla naturaleza, aunque la selección no es la más idónea, ya que faltan en muchos casos diferentes tipos de plumaje y, por el contrario, otros se repiten demasiado, especialmente los más típicos, cuando sería deseable lo contrario. Hay también algunos errores fácilmente détectables, unos pocos son de edición (véase adulto y primer invierno en Branta ruficollis), pero algunos, tratándose del tipo de guía que es, son de bulto y difíciles de comprender (véase el macho adulto de Anas querquedula volando, que es claramente un primer invierno, o la de los dos Netta rufina también volando, que son evidentemente un macho de segundo año calendario y un macho adulto).

A pesar de ello, esta monografía representa la guía más completa y actualizada sobre taxonomía, identificación y patrones de muda de las anátidas de la región Holártica. Actualmente debe ser la referencia esencial para cualquier ornitólogo interesado en este grupo de aves, aunque no es, ni mucho menos, la guía definitiva, quedando mucho por conocer y mejorar.—David Bigas.

Şekercioğlu, Ç, Wenny, D.G. y Whelan, C.J. (2016). Why birds matter. Avian ecological function and ecosystem services. The University of Chicago Press. Chicago. 387 p. ISBN 978-0-226-38246-2.

¿Contribuyen las aves insectívoras a la producción de los cultivos al disminuir el ataque de plagas? ¿Compensa este efecto los daños que producen las aves granívoras en las cosechas? ¿Influyen los buitres carroñeros en el control de enfermedades del hombre? ¿Qué supone el turismo ornitológico en la economía de una región o un país? ¿Y la caza de aves para poblaciones con economía de subsistencia? Ver pájaros en el comedero instalado en el jardín… ¿nos hace más felices? En todas estas preguntas intervienen las aves. Todas ellas giran en torno al concepto de servicio ecosistémico, la función proporcionada por toda o una parte de la naturaleza y que tiene una repercusión directa sobre la humanidad. Todas se relacionan con las funciones ecológicas y la historia natural de las aves silvestres. El presente libro responde estas y otras preguntas similares de forma exhaustiva y actualizada. Proporciona una visión utilitaria de las aves al subrayar la repercusión positiva (y en ocasiones negativa) de las aves en el bienestar humano, pero también una visión ecológica, describiendo la enorme variedad de roles de las aves en los ecosistemas. Discute esta visión utilitaria como argumento conservacionista, junto a la defensa de la biodiversidad de aves por su valor puramente intrínseco.

La obra se estructura en capítulos de distintos autores, que representan una pléyade internacional de ornitólogos, ecólogos animales y vegetales e incluso economistas. La edición académica corre a cargo de los renombrados ornitólogos Çagan Şekercioğlu, Christopher Whelan y Daniel Wenny, que tienen además un peso importante como autores de diversos capítulos. Estos investigadores han publicado previamente trabajos de revisión donde describen las funciones de las aves bajo nuevos conceptos (aves como vínculos móviles, o transmisores de información ecológica entre hábitats), contextualizan dichas funciones como servicios ecosistémicos y exploran la valoración económica de dichos servicios aviares. Por lo tanto, este volumen aparece, en cierta medida, como compendio ampliado de las publicaciones científicas, en revistas de ecología y ornitología, del núcleo de autores principales.

El libro se estructura en doce capítulos, clasificables en tres grupos según su orientación. Los capítulos 1,2 y 12 tienen una orientación explícita hacia el concepto de servicio ecosistémico, con claras referencias hacia las implicaciones sociales de la actividad de las aves. Los capítulos 3 a 10 muestran una orientación ecológica, funcional, describiendo, con profusión de historia natural, distintos procesos en los que intervienen las aves gracias a la diversidad de su comportamiento alimenticio. El capítulo 11, finalmente, quedaría fuera de los dos grupos anteriores, ya que plantea una orientación biogeográfica para revisar el papel de las aves en los ecosistemas tropicales.

El capítulo 1 explica la teoría de servicios ecosistémicos en el caso de las aves, definiendo el concepto de servicio y describiendo sus tipos (servicios de provisión, como la provisión de alimento; de soporte, como la dispersión de semillas; de regulación, como el control de plagas; y culturales, como el turismo ornitológico). Distingue también el concepto de servicio directo, donde el beneficio humano deriva del contacto directo con las aves (p.ej. caza), de los servicios indirectos, en los que nos beneficiamos no tanto de las aves directamente sino de sus efectos ecológicos (p.ej. desarrollo de vegetación gracias a la dispersión de semillas por aves). Resalta también los antecedentes históricos de la visión utilitaria de las aves con el caso de la ornitología económica, una corriente científica en Estados Unidos que impulsó, desde finales del siglo XIX hasta los años 30 del siglo XX, el estudio de la diversidad de las aves y su repercusión en la agricultura, y que se consolidó en torno a pioneros programas gubernamentales.

El capítulo 2 es una clarividente exposición de conceptos básicos de economía ambiental (integración de las restricciones y los impactos ambientales en los análisis económicos). El texto parte de dos tipos de valores atribuibles a las aves, el instrumental (para qué sirven las aves, frecuentemente expresado en términos económicos) frente al intrínseco (valor per se de las especies aviares, independientemente del uso que se les dé, y emergente desde una perspectiva ética) para llegar a la discusión sobre el argumento económico de la conservación biológica. Con un discurso asequible para el lector poco familiarizado con conceptos y terminología económicos, el texto explica distintos métodos para asignar un valor económico a las aves, desde el valor convencional de mercado (p.ej. el asignable a las aves domésticas en la ganadería y su industria derivada) hasta valores no mercadeables, basados en la cantidad que la sociedad estaría “dispuesta a pagar” por la obtención del servicio aviar o “dispuesta a aceptar como compensación” por su privación. Por ejemplo, a través del método del coste de viaje (gastos asociados al desplazamiento para recibir un servicio), se puede cuantificar el valor económico recreativo de una ZEPA en función de los desplazamientos realizados por sus visitantes. El capítulo finaliza proponiendo la integración de valores (cultural, económico e intrínseco), y la llamada global a los corazones, cabezas y carteras de la gente, como mejores herramientas para demandar la conservación de la biodiversidad aviar.

El capítulo 3 aborda el papel ecológico de las aves desde la perspectiva de las redes tróficas (en inglés food webs). Así, desarrolla cómo y por qué las poblaciones de organismos consumidores influyen en (o se ven influidos por) la abundancia de sus organismos recurso (otros animales o plantas). Centra su atención en redes organizadas como cadenas tróficas, donde las aves ocupan posiciones apicales o intermedias de cascadas que se regulan de forma descendente (en inglés top-down, el consumidor controla a la presa) o ascendente (bottom-up; la abundancia de presas regula la de los consumidores). Estas herramientas conceptuales son útiles para que un lector poco familiarizado con la teoría ecológica pueda interpretar el papel de las aves como reguladores naturales de, por ejemplo, poblaciones de insectos y roedores herbívoros en sistemas naturales y agroecosistemas, o el papel de los granívoros en el control de la vegetación. Los autores desarrollan también un apartado sobre el impacto antrópico en estas interacciones ecológicas, con especial atención hacia los previsibles desajustes espacio-temporales, debidos al cambio climático, de las aves con sus organismos recurso. No obstante, se podría criticar en este capítulo que el enfoque de redes de interacciones tróficas resulta un tanto obsoleto y parcial, ya que actualmente se tiende a estudiar dichas redes abarcando no sólo interacciones antagónicas (beneficiosas para una especie pero perjudiciales para la otra, p. ej. la relación depredador-presa) sino también mutualistas (beneficiosas para ambas especies en relación) o incluso comensalistas (beneficiosas para una especie pero aparentemente inocuas para la otra). Esto habría mejorado la conexión con los capítulos dedicados a las funciones de polinización, dispersión de semillas y consumo de carroña (mutualismos las primeras y comensalismo la última). Una visión global habría permitido, por otra parte, relacionar la complejidad de las redes y el resultado de sus servicios ecosistémicos derivados. Por otra parte, si el objetivo del capítulo era, sobre todo, resaltar el papel de las aves como reguladores biológicos de poblaciones de otros animales y de plantas, tal vez hubiera resultado más útil enfocarlo explícitamente hacia el tópico diana de control de plagas animales en agroecosistemas (el servicio habitualmente atribuido al rol depredador de las aves), para el cual sigue siendo bienvenida una revisión exhaustiva y actualizada.

El capítulo 4 revisa el conocimiento sobre aves que, al consumir polen y néctar, polinizan plantas, mostrando cómo esta interacción ave-planta va bastante más allá de la conocida contribución de los colibríes americanos. Los autores utilizan numerosos ejemplos de su región de origen, Nueva Zelanda, especialmente rica en polinización ornitófila, y también de otras áreas del hemisferio sur donde la proporción de plantas polinizadas por aves demuestra ser mayor que en otras regiones. Utilizando una perspectiva basada en las plantas como receptoras del servicio de polinización, los autores muestran una interacción generalista y poco especializada, alejada de la visión típica de la polinización por colibríes (con plantas de morfología floral muy característica, que interactúan de forma restrictiva con pocas especies de colibríes). Comparativamente a los insectos, las aves aparecen como polinizadores menos frecuentes pero de mayor calidad, al fomentar el intercambio de polen entre individuos diferentes, y no dentro del mismo individuo, para numerosas especies de planta.

Los capítulos 5, 6 y 7 comparten un mismo foco de interés, la dispersión de semillas de plantas por parte de las aves, pero se orientan hacia distintos grupos funcionales de aves y plantas: aves frugívoras y plantas de fruto carnoso (cap. 5), aves y plantas acuáticas (cap. 6), y córvidos y árboles de fruto seco (cap. 7). Esto supone que cerca de un tercio del volumen (127 páginas de 387) está dedicado a una única función ecológica y a sus servicios ecosistémicos asociados (aquellos interpretables de la regeneración de la vegetación en general o de especies concretas de plantas). Aunque probablemente deleitará a los numerosos ornitólogos y ecólogos interesados en la dispersión de semillas (entre los cuales me incluyo), cabe preguntarse si dicha desproporción está justificada en una obra global como esta. En este sentido, tal vez habría sido preferible un capítulo sintético que ganara en claridad a la hora de resaltar cuestiones transversales a los tres capítulos (p.ej. diversidad biológica en la interacción mutualista, efectos ecológicos y evolutivos de la dispersión de semillas para plantas y aves, tipificación y valoración económica de los servicios ecosistémicos de los disperseres). Esta opción, por otra parte, habría liberado espacio para abarcar cuestiones poco cubiertas por la obra o, simplemente, para permitir un mayor desarrollo de los otros capítulos. Así, mucha información de carácter específico (por ejemplo, la presentada en tablas sobre taxones involucrados en las interacciones de dispersión de semillas) podría haberse incorporado como material electrónico adicional. En cualquier caso, los tres capítulos suponen en sí mismos trabajos de notable calidad, especialmente pertinentes en el caso de aves acuáticas y córvidos, por la escasez de revisiones previas. El capítulo 5 deja clara la importancia de la interacción planta-ave frugívora resaltando el papel de las aves como formadoras de bosques. No obstante, se echa de menos una mayor cobertura de estudios de zonas templadas, ya que la mayor parte de la información procede de sistemas tropicales. El capítulo 6 demuestra que el papel de las aves acuáticas como disperseras activas o pasivas de plantas es igualmente diverso y complejo como en otros grupos aviares. También resalta la necesidad de desarrollar estudios sobre el papel efectivo de las aves en la dinámica de la vegetación en zonas húmedas, paso indispensable para valorar su contribución como proveedores de servicios ecosistémicos. El capítulo 7 detalla las particularidades ecológicas, evolutivas e históricas de la dispersión dirigida de árboles de fruto seco y de piñón, incluyendo cuantificaciones económicas del proceso de regeneración de bosques en ambos grupos arbóreos. Resulta una lectura recomendable para aquellos interesados en transmitir al público general un concepto amplio del papel ecológico de los córvidos en los ecosistemas templados.

El capítulo 8 desarrolla una interesantísima revisión de la función de las aves carroñeras, un campo donde los autores han realizado grandes avances en los últimos años. Comienza por situar la interacción aves-carroña en el contexto de las redes tróficas, un aspecto bienvenido aunque, como se comentó anteriormente, apenas queda conectado con el capítulo 3. En este punto resulta, además, algo confusa la interpretación de estructura y función de las redes (anidamiento y relevancia de aves especialistas), aparentemente contradictoria con la de las publicaciones de referencia. El núcleo del capítulo se dedica a los servicios ecosistémicos proporcionados por los carroñeros. Para ello, los autores utilizan a los buitres, un grupo aviar capaz de proporcionar casi todos los servicios ecosistémicos, desde los regulatorios a los culturales. El caso concreto de los buitres de la India, en declive extremo reciente, proporciona un ejemplo magnífico de cuantificación de servicios sanitarios. Esta última cuestión se enlaza con una revisión exhaustiva de los factores antropogénicos de impacto sobre los carroñeros y de las medidas concretas de gestión de dichos factores.

El capítulo 9 describe a las aves como moduladores de la dinámica y el ciclo de los nutrientes en y entre ecosistemas. Sigue una aproximación biogeoquímica clásica —pero asequible a los profanos en ecología de ecosistemas— para resaltar el importante papel de las aves marinas, que, consumiendo peces en el océano pero depositando excrementos en tierra, son vehículos principales de nutrientes como el fósforo, desde los sistemas oceánicos a los terrestres. También detalla transportes en sentido inverso, como el provocado por las anátidas desde campos y pastizales hacia sistemas acuáticos continentales. Los autores hacen hincapié en los patrones de movimiento y uso del hábitat de las aves como los principales condicionantes del flujo de nutrientes, y explican los efectos esperables en términos de producción primaria y formación de redes tróficas. Finalmente, discuten los procesos de movilización de nutrientes como servicios ecosistémicos, no sólo como servicios de soporte (i.e. mantenimiento de dinámicas ecosistémicas) sino también como de provisión (aprovechamiento tradicional e industrial del guano).

El capítulo 10 difiere de los anteriores en que la función atribuible a las aves no depende directamente de su comportamiento alimentario, sino de su actividad sobre el ambiente físico, ejerciendo las aves como “ingenieros ecosistémicos”. Se centra en especies que, excavando cavidades en troncos, suelos y paredes, bien para construir nidos o para conseguir alimento, repercuten en el ecosistema proporcionando recursos para otras especies, movilizando materia orgánica o simplemente removiendo el suelo (bioturbación). Obviamente, los autores enfocan el texto hacia los pícidos, y lo enriquecen con ejemplos de otros grupos (p. ej. psitácidos). La descripción de los servicios de las aves ingenieras resalta el papel generador de biodiversidad (al hacer más heterogéneo el ambiente físico se fomentaría la riqueza de especies), con incisos también hacia el papel de los carpinteros como enemigos naturales de plagas, indicadores del estatus de gestión de los sistemas forestales o proveedores de servicios culturales. En este último sentido, resulta muy original el análisis de “popularidad” de los pícidos a través de su frecuencia de aparición en las imágenes de marca comercial de semillas y sebo para comederos de aves.

El capítulo 11 repasa las funciones y los servicios ecosistémicos de las aves terrestres en las regiones tropicales. Aplica un enfoque basado en la clasificación de las aves forestales en grupos funcionales tróficos (p.ej. frugívoros, insectívoros…), aparentemente infrecuente en los estudios tropicales. Además, muestra interés hacia los procesos de extinción debidos a la degradación antrópica de los bosques, con los sistemas agroforestales (p. ej. cultivos de café y cacao bajo sombra) expuestos como niveles intermedios de impacto y conservación de biodiversidad. Aunque el contenido del capítulo en sí es de gran calidad, surgen dudas sobre su pertinencia como capítulo independiente en una obra de este tipo. Así, resulta redundante con capítulos anteriores en la exposición de ideas generales y de muchos ejemplos concretos de aves, funciones y estimaciones de servicios. Por otra parte, no deja suficientemente claro qué supone la idiosincrasia tropical (megadiversidad y especialismo de las comunidades aviares, predecibilidad ambiental, especificidad en determinadas formas de impacto antrópico…) en el vínculo entre funciones ecológicas y servicios ecosistémicos. Su contenido podría haberse planteado como refuerzo puntual en capítulos anteriores (por ejemplo, insectivorismo en agroecosistemas en el capítulo 5) o, especialmente, en el último capítulo (por ejemplo, relaciones entre distintos componentes de la biodiversidad de aves y los servicios ecosistémicos).

El capítulo final realiza un ejercicio de resumen de puntos clave transversales a todo el libro y aporta también contenidos complementarios. En este sentido, desarrolla un apartado dedicado a “deservicios”, o actividades ecológicas de las aves que causan perjuicio al ser humano (p. ej. daños en cosechas agrícolas por aves granívoras y frugívoras) para concluir que el balance real entre servicios y deservicios de las aves es probablemente positivo. Añade una sección centrada en la relación recíproca entre biodiversidad y servicios ecosistémicos, donde se echa en falta un mayor desarrollo teórico y ejemplificación de los mecanismos por los cuales son esperables más y mejores servicios en situaciones de mayor biodiversidad de aves. El libro termina con un retorno al discurso conservacionista, recuperando el argumento de una visión multifaceta de los servicios ecosistémicos y el valor intrínseco de las aves, y señalando futuras vías de desarrollo para el estudio y la valoración de los servicios ecosistémicos aviares.

Como colofón, puede afirmarse que esta obra actualiza de forma rigurosa y minuciosa el conocimiento general sobre las funciones ecológicas de las aves y su repercusión en términos de bienestar humano, promoviendo el concepto de servicios ecosistémicos a través de un grupo biológico de gran popularidad académica y social. Plantea una buena interacción entre teorías ecológicas clásicas y descripciones de historia natural ornitológica, y su lectura resulta fluida incluso en las partes de mayor densidad conceptual o profusión de ejemplos. Mantiene un trasfondo conservacionista hacia las aves, bien argumentado con sólidos conocimientos teóricos y aplicados. Es, por tanto, un texto altamente recomendable para distinto tipo de público ornitológico, desde el aficionado involucrado en objetivos de conservación al investigador consolidado en el estudio de la diversidad funcional, pasando por el divulgador científico.—Daniel García.

Vasconcelos, R., Freitas, R. y Hazevoet, C.J. (eds). (2015). Cabo Verde. Historia Natural das Ilhas Desertas / The Natural History of the Desertas Islands. Sociedade Caboverdiana de Zoologia. 307 p. + CD. ISBN: 978-84-606-5793-4.

Publicado en dos idiomas (portugués e inglés), este libro viene a cubrir un hueco importante en el conocimiento de la historia natural del archipiélago de Cabo Verde. Centrado en las conocidas por algunos(as) como “ilhas Desertas” (Santa Luzia, Branco y Raso), conjunto de isletas e islotes actualmente deshabitados —situados entre las islas de São Vicente y São Nicolau—, se trata de una obra colectiva firmada por un buen número de autores, especialistas en distintas materias. Agradan su presentación y formato, en tapa dura, manejable y con numerosas fotografías a todo color, en general de alta calidad, lo cual es complementado por un CD con el texto íntegro en inglés.

El libro se desglosa en un total de diez capítulos, además del prefacio y la introducción de rigor. Estos cubren muy diversos aspectos, desde la geografía y geología hasta las especies introducidas y las medidas de conservación, pasando por la presencia humana, la circulación de las corrientes marinas, la biodiversidad marina, la vegetación, los reptiles terrestres, la historia de la lisa (escíncido) gigante de estos islotes y, cómo no, la avifauna. Las aves son tratadas en dos capítulos, titulados “Aves reproductoras” y “La alondra del islote de Raso”. El primero aborda las 18 especies nidificantes detectadas en las “ilhas Desertas”, cifra que incluye siete aves marinas (cinco procelariformes y dos pelecaniformes) y 11 terrestres, que van desde la garceta común Egretta garzetta al gorrión de Cabo Verde Passer iagoensis, este último endémico del archipiélago. El segundo, por su parte, se centra en la alondra de Razo Alauda razae, interesantísimo endemismo restringido hoy en día al islote homónimo.

Se debe resaltar que este conjunto de islotes alberga importantes colonias de aves marinas, en especial de la pardela de Cabo Verde Calonectris edwardsii —exclusiva de estas ínsulas—, del rabijunco etéreo Phaethon aethereus y del piquero pardo Sula leucogaster, además de otras especies más escasas pero de notable interés, tales como la pardela chica de Cabo Verde Puffinus boydi o el paíño de Cabo Verde Oceanodroma jabejabe, ambos endémicos de dichas islas. Por otro lado, la “estrella ornitológica” local es, sin duda, la mentada alondra de Razo, que ha sido objeto de detallados estudios sobre su biología, ecología, estructura genética de la población y estado de conservación en las dos últimas décadas, llevados a cabo en gran medida por los autores del capítulo dedicado a dicho aláudido, Michael de L. Brooke y Paul F. Donald. Entre otras cosas, resulta muy interesante constatar un marcado dimorfismo sexual (bien patente en el tamaño del pico, mayor y más robusto en el macho), su peculiar comportamiento alimentario (suele excavar huecos en el suelo para obtener bulbos de plantas del género Cyperus) y, sobre todo, algo realmente sorprendente: su gran capacidad de respuesta ante el incremento de las precipitaciones según los años, lo cual ocasiona un notable aumento poblacional. Así, parece increíble que esta alondra haya pasado de unos 65 ejemplares en diciembre de 2004 a 130 en 2005, 193 en 2009, 490 en 2010 y 1.560 al año siguiente. Está claro que se trata de un paseriforme muy bien adaptado a la aridez (a veces extrema) predominante en su hábitat.

Otros valores naturales muy destacables están representados por los reptiles terrestres, con un total de cinco especies, todas ellas endémicas de Cabo Verde. Es obligado mencionar al perenquén o salamanquesa de gran tamaño Tarentola gigas, exclusivo de Branco y Raso, y al escíncido gigante Chioninia coctei —el más famoso de los herpetos de estas islas—, del cual hay ciertos indicios que apuntan a su posible supervivencia actual, si bien este punto requiere de una ulterior confirmación por medio del hallazgo de algún ejemplar viviente, ya sea en Santa Luzia, Branco o Raso. Raquel Vasconcelos, gran experta en la herpetofauna caboverdiana, nos acerca a dicha faunula en uno de los capítulos del libro.

La biodiversidad nativa de las “ilhas Desertas” está amenazada por diversos factores de origen humano, tales como la introducción de especies exóticas invasoras y las visitas incontroladas de personas, las cuales a menudo colectan (o colectaban) pardelas de Cabo Verde y otras aves marinas para su consumo. Lo más grave en la actualidad es la depredación causada por los gatos cimarrones de Santa Luzia sobre aves y reptiles, ya que en los últimos años se ha reducido bastante la caza ilegal de aves marinas en dichos islotes, principalmente en Raso, donde se han estado realizando tareas de vigilancia y seguimiento de las poblaciones de pardelas a cargo de la asociación conservacionista local “Biosfera I”, con el apoyo de las administraciones públicas de las islas. Además, conviene recordar que Santa Luzia, Branco y Raso están protegidos legalmente desde 1990 por el Gobierno de la República de Cabo Verde bajo la figura de Reserva Natural, y que en fechas recientes se ha designado una directora-conservadora para la gestión del espacio, lo cual supone un gran avance en la conservación de esta auténtica joya natural. El capítulo “Especies introducidas y medidas de conservación” constituye una buena aproximación a la problemática expuesta.

En definitiva, recomiendo la lectura de este magnífico libro, el cual despertará el interés de muchas personas por la historia natural de Cabo Verde, y en particular de este conjunto de tres islotes deshabitados. También hay que apelar aquí a la responsabilidad ética de los visitantes (sobre todo de los observadores de aves) en lo referente a la obtención de los necesarios permisos para desembarcar en ellos, ya que en ocasiones se han producido visitas no reguladas. Mi particular experiencia en Raso es que es posible ver muchas especies de aves sin tomar tierra en él, ya que se puede rodear en barco y hacer paradas muy cerca de un lugar acantilado con poco oleaje para ver las colonias de rabijunco etéreo y piquero pardo, o de una de las bajas de la parte sur del islote para avistar alondras de Razo en pleno vuelo nupcial, tal y como pude comprobar en noviembre de 2010. Además, la travesía desde la cercana São Nicolau es una auténtica delicia (siempre que el mar lo permita), con grandes posibilidades de observar muchas aves marinas pelágicas —tanto nidificantes como migratorias— entre ellas el petrel gongón Pterodroma feae y un alto número de pardelas de Cabo Verde.—Rubén Barone.

José Luis Copete "Sección Bibliográfica," Ardeola 64(1), 145-160, (1 January 2017). https://doi.org/10.13157/arla.64.1.2017.br
Published: 1 January 2017
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