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1 July 2018 Sección Bibliográfica
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Abstract

La Sección Bibliográfica de Ardeola publica reseñas breves de publicaciones recibidas en la biblioteca de SEO/BirdLife. Estas reseñas se realizan desinteresadamente por un conjunto de colaboradores. Las reseñas son normalmente solicitadas por los editores a los colaboradores, aunque otras adicionales pueden ser consideradas para su publicación.

Las reseñas expresan las opiniones de los revisores, de modo que no reflejan necesariamente la opinión de los editores o de SEO/BirdLife.

The Books Reviews section of Ardeola publishes reviews of the publications received and deposited in the library of SEO/BirdLife. Most reviews are solicited by editors to individual contributors, but additional reviews are always most welcome.

Reviews express the opinions of the individual reviewer. As such, they are subjetive assessments and do not necessarily reflect the opinions of the editors or any official policy of SEO/BirdLife.


Bowler, J. 2018. Wildlife of Madeira and the Canary Islands. WILD Guides. Princeton University Press. Princeton, New Jersey / Woodstock, Oxfordshire. 224 p. ISBN 9780691170763.

En los últimos años han visto la luz distintos libros interesantes y bien ilustrados sobre la Historia Natural de los archipiélagos de la Macaronesia (Azores, Madeira, Salvajes, Canarias y Cabo Verde), y uno puede pensar que ya es difícil sorprender al público interesado en la materia con algo nuevo, de cuidada edición, con textos rigurosos y buena calidad fotográfica. Pues bien, al recibir la obra objeto de esta reseña y echarle un primer vistazo tengo que reconocer que me agradó sobremanera, en especial por su formato manejable, maquetación muy trabajada y fotos bastante buenas (en algunos casos, incluso espectaculares).

El libro se centra en la fauna de Madeira y Canarias, y más concretamente en los vertebrados terrestres y marinos (aves nidificantes y migratorias habituales, mamíferos, reptiles y anfibios) y en dos grupos de insectos, los odonatos (libélulas y afines) y los lepidópteros diurnos (mariposas). Sus contenidos se desglosan en unos capítulos introductorios sobre la geografía y el clima de los dos citados archipiélagos, los hábitats presentes en los mismos, aspectos conservacionistas, sitios donde observar los animales descritos en la guía y unas líneas sobre el ecoturismo en la región, complementados por un pequeño cuadro de texto sobre “cómo usar este libro”. A todo ello le sigue lo principal y más importante, los textos ilustrados sobre cada especie tratada. Es aquí donde reside la principal virtud de este manual, ya que describe con cierto detalle un buen número de taxones, siempre con magníficas fotografías a todo color. Las líneas sobre los mismos incluyen información sucinta sobre sus dimensiones, estatus, distribución (ilustrada por medio de pequeños mapas con todas las islas abarcadas), ecología, problemas de conservación (cuando los hay), aspectos descriptivos y vocalizaciones, en este último caso sobre todoen la avifauna. Como es lógico pensar, tienen un lugar destacado los endemismos insulares, pero no se han dejado al margen otras muchas especies, y sorprende hasta cierto punto la inclusión de un número significativo de aves migratorias, básicamente las invernantes y de paso más habituales, así como las exóticas invasoras bien asentadas, como son, entre otras, la tórtola rosigrís o de collar Streptopelia risoria y el estrilda común o pico de coral Estrilda astrild. Todo ello lo convierten, sin duda, en un manual de gran utilidad a la hora de visitar la denominada por algunos(as) “Macaronesia central”.

Las páginas finales están dedicadas a una serie de textos complementarios y a la vez bastante útiles para el/la lector(a), como una lista de aves raras registradas en los dos grupos de islas, obras y páginas webs recomendadas, los créditos fotográficos de rigor y una detallada relación de nombres científicos, españoles y portugueses de los animales abordados. Cabe hacer al respecto una indicación: en la descripción de cada especie no aparecen los nombres científicos, sino solo al final, lo que puede ser un problema a primera vista para las personas no familiarizadas con los nombres comunes en inglés de la fauna. En cualquier caso, es cierto que, desde el punto de vista de la divulgación ambiental, existe una tendencia creciente a emplear siempre que sea posible las denominaciones comunes frente a la nomenclatura científica, y los británicos son los principales exponentes de esta “moda”.

Entre las pocas críticas negativas que, en mi opinión, cabe hacer a la obra están algunas imprecisiones o ausencias en los textos de determinadas especies, por otro lado lógicas cuando se abarca un tema tan amplio y con mucha literatura científica dispersa disponible. Así, en los mapas de ciertas aves nidificantes faltan determinadas islas, como ocurre con el rabijunco etéreo Phaethon aethereus (no se indica su reproducción más o menos regular en El Hierro) o el tarro canelo Tadorna ferruginea (ya está asentado como reproductor en Lanzarote). Por otra parte, la información sobre las poblaciones de algunas rapaces es incorrecta, ya que el águila pescadora Pandion haliaetus no cuenta con “menos de 30 parejas” en Canarias, sino con tan solo una decena -y puede que, a día de hoy, incluso menos-, y el alimoche común o “guirre” Neophron percnopterus majorensis no está en la actualidad en declive, sino que ha visto incrementados sus efectivos en los últimos años tanto en Fuerteventura como en Lanzarote (ahora hay alrededor de 70 parejas y un buen “stock” de individuos no reproductores, mientras que en la década de 1990 no había sino una veintena de territorios de cría ocupados), gracias a las efectivas medidas de conservación adoptadas, aunque sigue siendo una especie amenazada. Además, el asentamiento de la tórtola senegalesa Spilopelia senegalensis en el conjunto del archipiélago canario cabe atribuirlo a un proceso de colonización natural desde el noroeste de Africa, de forma similar al de la tórtola turca Streptopelia decaocto, aunque se hayan producido liberaciones o escapes puntuales de ejemplares en ciertas ínsulas (en el libro se comenta que posiblemente su presencia en Gran Canaria, La Gomera y El Hierro pueda deberse a escapes). Resulta evidente que estos errores se habrían evitado de haber realizado consultas a expertos locales en la avifauna canaria -sí se hizo, en cambio, con los reptiles, anfibios y lepidópteros-, pero ello no desmerece, en absoluto, el esfuerzo realizado por al autor para ofrecer datos actualizados en el libro, muy loable y de agradecer.

En suma, no cabe sino recomendar este pequeño manual, que constituye una de las aportaciones divulgativas más llamativas y de mayor calidad acerca del medio natural de la Macaronesia publicadas en los últimos tiempos. Por otro lado, al estar escrito en inglés, puede ser usado por un público muy amplio, que encontrará en él información sucinta pero a la vez útil y detallada de un buennúmero de vertebrados terrestres y marinos de las mentadas islas atlánticas, así como de los insectos voladores más conspicuos observados por los naturalistas en el campo, las libélulas y caballitos del diablo y las mariposas diurnas. Además, gracias a su gran calidad fotográfica, se trata realmente de una guía válida para reconocer las especies in situ, a pesar de que siempre es recomendable emplear no solo este libro, sino también otro tipo de guías más especializadas, por ejemplo de aves y de mamíferos marinos. —Rubén Barone.


Brewer, D. 2018. Birds new to science. Fifty years of avian discoveries. Christopher Helm. Londres. 415 p. ISBN 978-1-47290628-1.

En los últimos 20–30 años llevamos un no parar de descubrimientos de nuevas especies para la ciencia. Digo descubiertas para la ciencia, porque una cosa son las descripciones, y otra muy distinta que se supiera que se conocían o no. Luego entraremos en esto. Han ido saliendo artículos en las revistas académicas, causando asombro año sí y año también, de especies de aves, algunas realmente coloridas y llamativas, que no se conocían por los ornitólogos. Parece mentira, pero a pesar de antiguas aseveraciones de totems de la ciencia ornitológica como el mismísimo Ernst Mayr, que predijo hace décadas que todo estaba más que cubierto y poco quedaba por revelarse, cuando acababan ya casi del todo la monumental obra de James L. Peters (1931– 1987, Checklist of the Birds of the World, Vols. I–XVI, un proyecto mastodóntico que reunió las referencias de las descripciones de todos los taxones del mundo, una empresa titánica que ha servido para todos los proyectos posteriores, al decir quién y dónde describía cada taxón, y reunir todas las sinonimias que se han producido en la historia), eso no era ni de lejos lo que acabaría pasando. No solo no se han acabado de producir descubrimientos, es que estamos en un momento en que salen del orden de cinco o seis al año.

Varios factores influyen en lo previo. Por un lado, la mejora en las comunicaciones, sobre todo por aire, han permitido que se llegue a zonas remotas, especialmente en los trópicos, donde antes era muy difícil. Eso ha facilitado que se ultimen viajes preparados ad hoc por instituciones científicas, que han podido examinar regiones y casos antes vedados. Por otro, la facilidad que ha supuesto la diseminación del conocimiento gracias a las nuevas tecnologías, ha ayudado a que ornitólogos concretos que circulaban por una zona, fueran capaces de reconocer un caso que, probablemente, 30 años antes sería dado como un misterio. La explosión de guías de campo que existen hoy permite que cualquier persona con un poco de interés pueda aprender en poco tiempo qué pájaros hay en una región y entonces poder identificar aquellos casos que probablemente sean especies no conocidas. Las enormes mejoras que ha facilitado la fotografía digital también han sido fundamentales. La combinación de todo ello supuso que un ornitólogo como Ramana Athreya fuera capaz de identificar ipso facto un pájaro en la región de Arunachal Pradesh, como algo totalmente desconocido para la ciencia (Liocichla bugunorum, en 1995), solo por que esa especie no salía en ninguna guía que conociera el autor.

Como el caso previo, han ido saliendo otros. Resulta casi increíble que no se conociera Antilophia bokermanni, un pájaro precioso de colores muy llamativos, que no fue observado por un ornitólogo hasta noviembre de 1994 en el estado de Ceará, en Brasil. Cualquiera que haga una búsqueda en Internet y vea fotos, se sorprenderá de cómo es posible que un ave así permaneciera desconocida hasta tiempos tan recientes.

A pesar de casos como esos, la mayoría de los descubrimientos hacen referencia o bien a aves de distribución muy restringida y poco visitadas por ornitólogos, o bien a especies que se pueden confundir con otras y que permanecen ocultas entre las que ya seconocen. Estas últimas forman una buena parte de la colección de casos tratados en esta monografía.

Dada la larga lista de casos que han ido saliendo a la superficie, era necesaria una obra que recopilara toda esta información, mostrara las especies con fotos en un solo volumen, y comentara para el lector ávido de estas noticias, cómo fue el descubrimiento, la referencia original, y lo que se sabe hasta hoy después de la descripción. La obra recoge, así, todas las especies descritas como nuevas para la ciencia desde 1960, un total de 288 especies.

Algunas de las que aparecen comentadas son bien conocidas como casos legendarios de la ornitología, como aquellas descritas por John P. O'Neill, que tiene en su haber el mayor número de especies descritas entre los ornitólogos vivos hoy en día, todas en el Neotrópico (incluyendo tres géneros nuevos). Una de ellas, Nephelornis oneilli, en la que estuvo involucrado, no participó en la descripción, si no que fue honrado con que se la dedicaran. Un caso curioso, pues O'Neill persiguió la especie con la ayuda de tribus locales de la Amazonia, que la conocían. Consiguió resolver el misterio, pero la descripción del caso la hicieron Lowery & Tallman en 1976. O'Neill mantiene desde hace muchos años el nombre vernacular Pardusco en su cuenta de email, un enlace que mantiene con esa esquiva especie que tanto le costó encontrar.

La obra permite ir leyendo casos como este, y rememorar cuándo y dónde se encontraron para los que ya llevamos unos años siguiendo estos temas, o descubrir estas aventuras a los que quieran adentrarse en la temática.

Como obra de recopilación, y documentación (al incluir fotos de todos los casos), es muy útil. No se escapa, sin embargo, de algunos peros. Para comenzar, resulta cuanto menos extraño que no salga en la bibliografía ni uno de los artículos que regularmente, desde hace más de diez años, publican Jochen Martens y Norbert Bahr, describiendo para cada año del calendario qué taxones (especies y subespecies) han sido descritos cada año. Se trata de una fuente obligada que, con toda seguridad, el autor David Brewer ha consultado. De hecho aparece Martens en los agradecimientos del libro y cuesta imaginar que no le enviara esos trabajos que sacan cada año en Vogelwarte. Desconozco las razones para no citarlos, cuando sí que menciona alguno de los de Vuilleumier previos, de anteriores décadas, donde hacía lo mismo, recopilar en artículos las especies descritas nuevas para cada década. Por otro lado, parece como si algunos casos no hubieran sido revisados como debiera. Un ejemplo, añadido a lo previo, es que una de las referencias recientes de una especie nueva, Locustella chengi, se deja 6 de los autores sin mencionar en la lista de referencias, siendo gente además muy conocida en los círculos de taxónomos, como Paul Leader o Geoff Carey, ambos envueltos en las descripciones de diversos taxones asiáticos durante años. Es probablemente un error del redactado, pero da que pensar si realmente se consultó el artículo original (que no tendría excusa, la revista donde sale, Avian Research, es de acceso abierto en la web). Tampoco menciona la sección que mantenemos en el HBW Alive de nuevos taxones descritos para la ciencia, donde se informa en tiempo inmediato de lo que va saliendo, año tras año. Todo en conjunto hace pensar en cierta dejadez a la hora de revelar las fuentes usadas para la recopilación.

A pesar de lo previo, este libro es ciertamente útil, y de lectura más que recomendable a todos los que deseen tener una idea precisa de qué especies se han descubierto para la ciencia en las últimas décadas. Nos dará una buena idea de en qué regiones del mundo (el Neotrópico es sin duda una región donde más especies esperan ser descritas), quienes han trabajado en ello, cómo fueronlas circunstancias, y además reúne la colección de referencias originales de las descripciones tipo, aparte de las fotografías, un trabajo de hormiga que seguro que le ha requerido al autor, y sus colaboradores, un notable esfuerzo. —José Luis Copete.


García-del-Rey, E. 2018. Birds of the Canary Islands. Christopher Helm. Londres. 192 p. ISBN 9781472941558.

Todavía recuerdo mi primer encuentro con la avifauna canaria. Me impresionó sobremanera lo diferentes que podían ser las poblaciones de aves de la misma especie según vivieran en la península Ibérica o en Canarias. Podría decir que cuando terminé la carrera en 1992, ya tuve claro que mi pasión eran las aves, y no los mamíferos marinos por los cuales había cambiado la Universidad Complutense de Madrid por la Universidad de La Laguna. Además, tuve el convencimiento de que tarde o temprano me dedicaría a estudiar la avifauna canaria. Sin embargo, no fue hasta 1998 cuando pude cumplir mi sueño al iniciarme en el estudio de la biología y biogeografía de la tarabilla canaria (Saxicola dacotiae), especie endémica de la isla de Fuerteventura, a la cual dedicaría mi tesis doctoral. Veinte años después sigo con la misma pasión estudiando las aves insulares, si bien ahora ya más centrado en entender los mecanismos implicados en su diversificación. Por tanto, cuando José Luis Copete me pidió hacer, para la sección bibliográfica de Ardeola, una reseña sobre una guía de aves de Canarias acepté encantado.

Mi revisión la tengo estructurada en dos grandes bloques, uno primero en donde voy a desgranar como está organizado el libro, así como el tipo de información que se presenta, y una segunda parte ya centrada en mi opinión personal tanto sobre el contenido como de su organización.

La presente guía está escrita en inglés, y trae a su portada un título clásico de cualquier guía de aves Birds of the Canary Islands (Aves de las islas Canarias). Este libro, con 192 páginas, tiene un formato manejable para llevarlo al campo. También mantiene una estructura estándar de cualquier guía con breves apartados introductorios en donde se ofrecen pinceladas sobre la historia ornitológica canaria, geografía, clima, hábitats, conservación, y uno final sobre algunos lugares en donde ver aves en cada una de las islas principales (incluyendo coordenadas geográficas). Este último es además el más extenso, con 9 páginas. A continuación, la guía se adentra en la enumeración de especies que se pueden ver (o se han visto) de manera regular en Canarias (tanto reproductoras como migrantes). El autor usa datos dentro una horquilla temporal que abarcaría desde 1800 hasta julio de 2017. Cada especie presenta un breve texto que ofrece información sobre su estado, bien reproductor, invernante o migrador, el tipo de hábitat donde es probable encontrarla, así como una breve descripción sobre la coloración de su plumaje, tanto de machos, hembras y juveniles. Finalmente, también se ofrece una descripción somera sobre el canto y reclamos más habituales y, de manera irregular, información sobre su taxonomía. Cada especie viene ilustrada por uno o varios dibujos, los cuales mayoritariamente provienen de otra guía publicada en 2006 por Tony Clarke (Birds of the Atlantic Islands. Canary Islands, Madeira, Azores, Cape Verde) la cual se puede encontrar dentro de la misma colección de guías de campo (Helm) que la que aquí nos ocupa. Por cierto, que algunos dibujos son manifiestamente mejorables, como los del mosquitero común y canario que están coloreados con un tinte pardusco que está alejado de su color verdadero con tonos verdoso-amarillentos apagados. El color de las patas del mosquitero canario es también parecido al común, es decir, pardo-negruzco y no el color carnoso apagado que viene reflejado en la guía.

Después del grueso de la guía, con las especies propiamente dichas, la guía ofrece tres secciones finales. Una primera en donde el autor presenta una lista de aves tanto reproductoras, invernantes o divagantes, con sus diferentes variantes, que pueden encontrarse en las islas Canarias. Una segunda denominada “Bibliography” (Bibliografía) en donde el autor muestra una sorprendente reducida lista de referencias (n = 20), a tenor del número de referencias incluidas en el texto de la guía (35). Y, finalmente, se recoge un índice de especies con los nombres en inglés y latín.

Después de leerme con detenimiento este libro de aves de Canarias, podría resumir que la sensación con la que me quedo es de oportunidad perdida. Si bien es verdad que hay muchas especies descritas correctamente, en general, el libro se podría resumir como una mezcla de opiniones personales, datos de todo tipo no contrastados y aseveraciones tendenciosas. Sí, sin duda, estamos ante una ocasión malograda en donde García-del-Rey podría haber hecho una buena guía actualizada sobre las aves de Canarias pero, por desgracia, ha logrado un producto poco recomendable. La gran cantidad de fallos u omisiones en cuanto a la estructura y contenido de los diferentes apartados, sobre la información proporcionada, así como el uso deficiente y/o sesgado de las referencias bibliográficas empleadas, hace inviable enumerarlos todos en el breve espacio del que se dispone en esta sección. Así pues, haré simplemente una selección de las principales incorrecciones y errores encontrados, dejando a los aventureros que decidan adquirir este libro la misión de encontrar el resto.

Para empezar, diré que la estructura del libro está desorganizada. Sin contar las dos primeras páginas en las cuales el autor se dedica a justificar la necesidad de su libro (Prefacio), y el capítulo clásico de agradecimientos, García-del-Rey comienza con la breve descripción de la historia de la ornitología canaria, geografía, clima y hábitats. Sorprendentemente, a continuación, el autor dedica media página a explicar cómo usar el libro, para seguidamente mezclar esta información con la sección de conservación y sugerencias de dónde ver aves. Parece más lógico, colocar de manera consecutiva todas las secciones primero, para terminar con el apartado de cómo usar el libro, y las consideraciones sobre cómo define el autor los conceptos de especie reproductora, migrante, invernante y sus diferentes variantes semánticas.

Sobre el uso de las citas bibliográficas diré que me parece inconcebible e inaceptable no encontrarse en una sección bibliográfica todas las referencias usadas en el texto. Pero, además, se nota un aire narcisista al autocitarse 13 de los 20 trabajos referenciados en esta sección (a pesar de los más de 35 que cita el autor en el texto). Huelga decir, que el autor sí se cita todos sus trabajos. También, algunas de las referencias que incluye en el libro están mal citadas en el texto como, por ejemplo, la obra “Aves del Archipiélago Canario” de Aurelio Martín y Juan Antonio Lorenzo publicado en 2001, el cual es solo referenciado como A. Martín (2001). Incluso la situación es más preocupante cuando excluye de manera deliberada otros trabajos previamente publicados. Por ejemplo, el autor comenta que el pinzón azul de Gran Canaria ha sido recientemente separado del pinzón azul de Tenerife, conformando ambos taxones dos especies verdaderas (páginas 14 y 170), y para ello usa un trabajo en el que García-del-Rey figura como co-autor (Lifjeld et al., 2016). Sin embargo, a principios de ese mismo año otro grupo de investigadores liderados por George Sangster (Sangster et al., 2016. J. Avian Biol. 47: 159–166), fueron los primeros en proponer esta idea. De hecho, Lifjeld et al. (2016) citan el trabajo de Sangster et al. (2016) en su propio artículo, como no podía ser de otra manera. Por tanto, con esta maniobra deliberada subyace la sensación de que García-del-Rey quiere arrogarse en exclusiva el mérito de la propuesta. En esta misma línea autocomplaciente habría que enmarcar las recurrentes menciones quehace de la Sociedad Ornitológica Canaria (SOC), o de un denominado Instituto Macaronésico de Ornitología (IMO) los cuales no dejan de ser meras empresas de consultoría medioambiental, bien conocidas en el archipiélago canario, y que están representadas por el propio autor. Asimismo, hace referencia a un autodenominado, pero a la vez desconocido para la ornitología canaria y española, comité taxonómico del SOC, sobre el cual, parece ser, recae la delicada misión de decidir sobre el estatus taxonómico de las aves en Canarias. De nuevo más parece una necesidad personal del autor de crear y autoproclamar entidades oscuras las cuales representarían y desempeñarían algún tipo de función relevante en la ornitología canaria, pero siempre claro está, dentro del mundo imaginario del autor. García-del-Rey habla en la página 11 que se han publicado entre 2001 y 2016 un número considerable de artículos científicos (sin aportar cifras), y hace referencia al Web of Science, una plataforma de recopilación de información científica que no creo que muchos ornitólogos conozcan pero que el autor no explica en ningún momento. Eso sí, en un nuevo episodio de falta de modestia, no pierde la oportunidad de volver a resaltar el “importante” papel del IMO dentro del universo científico canario.

El libro está plagado de opiniones personales escasamente documentadas, contrastadas o directamente falsas, como por ejemplo afirmar en la página 18, en el breve espacio dedicado a la conservación de las aves, que no hay ningún ornitólogo trabajando ni el Gobierno de Canarias ni en ninguno de los siete Cabildos. Como ornitólogo, científico y conocedor de la avifauna canaria podría pensar que estaría bien que hubiera más ornitólogos en la administración canaria, pero faltaría a la verdad si dijera que no hay ninguno en la actualidad. Dentro del apartado de Conservación se olvida deliberadamente del importante papel jugado en Canarias por la delegación de la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife) en Canarias, desde laidentificación de áreas importantes para las aves (IBA), hasta los programas de seguimiento de aves reproductoras comunes, aves nocturnas, etc. También llama la atención una opinión muy sesgada sobre el programa de reintroducción de la paloma rabiche (Columba junoniae) en Gran Canaria, que el autor califica de introducción (i.e. llevar una especie a un lugar donde nunca estuvo). Sin embargo, los restos fósiles de palomas extintas encontrados en Gran Canaria, junto con los textos históricos disponibles que documentan la presencia de varias especies de palomas en Gran Canaria hacen de su presencia en la isla una hipótesis muy plausible. Otros errores, son ya más conceptuales, y son más fácilmente atribuibles al desconocimiento del autor de la bibliografía relevante. Así, por ejemplo, en el texto dedicado a la paloma turqué (C. bollii) (página 116) habla que esta especie es un colonizador reciente, y que su especie hermana es la paloma torcaz (C. palumbus). Sin embargo, la especie hermana de la paloma turqué no es la paloma torcaz sino la paloma endémica de Madeira (C. trocaz) (Dourado et al., 2014. Journal of Ornithology 155: 71–82), y habría colonizado las islas Canarias hace más de dos millones de años (Valente et al., 2017. Current Biology 27 (11): 1660-1666.e5). También se deslizan opiniones sobre la taxonomía de algunas especies como, por ejemplo, considerar monotípica a todas las poblaciones de curruca tomillera (Sylvia conspicillata) o bisbita caminero (Anthus berthelotii), las cuales sorprenden por no estar apoyadas por ninguna referencia científica. Sin embargo, no es igual de contundente con otras especies como la hubara canaria (Chlamydotis undulata fuertaventurae) que si bien se comenta la baja diferenciación genética (a nivel de ADN mitocondrial) no sugiere considerar a las poblaciones canarias dentro de la subespecie nominal (C. u. undulata). Se podrían seguir dando más ejemplos de inexactitudes o directamente de errores conceptuales como, por ejemplo, se dice en esta guía que el mirlo capiblanco (Turdus torquatus) es un migrante irregular invernal. Aquí acierta con el adjetivo invernal, pero falla a la hora de describir su comportamiento, ya que esta especie es un invernante regular en el Parque Nacional del Teide, en Tenerife (Rumeu et al., 2009. Acta Ornithologica 44: 199–204). Otra especie, que habría que considerar probablemente extinta como reproductora en Canarias es el estornino pinto (Sturnus vulgaris), de la cual hace tiempo que no se ven individuos durante el período reproductor, si bien es todavía posible ver contingentes invernales en Canarias.

Algunas descripciones deben ser bastante personales y se nota que el autor no le ha dedicado mucho tiempo a la observación de cada especie tratada. Por ejemplo, en el caso de la tarabilla canaria habla de que la hembra presenta una indistinguible lista superciliar blanca, lo cual no es verdad. Es cierto que la lista está mucho más difuminada, y es más corta que en el macho, pero es todavía conspicuamente visible en la mayoría de los casos. También afirma que los individuos macho juveniles no muestran el parche alar blanco característico de los adultos, pero de nuevo se equivoca ya que sí lo presentan.

En definitiva, si bien es verdad que no todas las especies tienen problemas o errores, en general, se hace un libro poco fiable y muy tendencioso, por lo que yo no recomendaría a ningún ornitólogo la compra de esta guía de aves. En mi opinión parece más razonable invertir esos euros en otro libro, o en disfrutar de una buena salida de campo para ver aves, y después gastar el resto del dinero en tomarse unas tapas en compañía de una buena bebida. — Juan Carlos Illera.


Jonsson, L. 2017. Winter Birds. Bloomsbury Natural History. 344 p. ISBN 978147294 2814.

Lars Jonsson es conocido por todos los ornitólogos europeos por ser el autor de la popular guía Aves de Europa con el Norte de África y el Próximo Oriente, la “Jonsson”, publicada a principios de los 90 y que fue la guía de referencia hasta la traducción al castellano de la “Collins” de Svensson, Grant, Mullarney y Zetterström, en 2001. Jonsson es un artista de naturaleza reconocido internacionalmente, y de su trabajo destacan sus obras de gran formato, sobre todo óleos y acuarelas, siempre basadas en su propia experiencia de campo y en sus apuntes del natural. Esa experiencia se traduce en un profundo conocimiento de las aves que va más allá de la ilustración del ejemplar “perfecto” en el estudio y se adentra en entender las sutiles diferencias entre individuos, en cómo sus posiciones y comportamientos confieren una determinada expresión al ave, o en cómo varían los colores bajo ciertos ángulos o luces.

Winter Birds, publicado originalmente como Vinterfåglar por la editorial sueca Bonnier Fatka, nace precisamente de esa experiencia personal observando cuidadosamente cada individuo en el campo. La idea básica del libro es sencilla: juntar sus impresiones de las especies que observa durante el invierno desde la ventana de su estudio. La obra trata 59 especies, cada una con una o varias ilustraciones y un texto de longitud variable, acompañados de un pequeño mapa de su distribución invernal en Dinamarca, Suecia, Noruega y Finlandia y otro de las Islas Británicas (no incluido en la edición original sueca). La selección de especies se basa en la lista de las aves más observadas en invierno en los jardines suecos, modificada al gusto del autor. La elección puede ser cuestionada, como cualquier decisión con un punto arbitrario, y muchos habríamos agradecido encontrar especies como el urogallo común Tetrao urogallus, el alcaudón norteño Lanius excubitor o, sobre todo, alguna rapaz nocturna, pero al fin y al cabo todo el libro es una aproximación a las aves en primera persona, incluyendo la elección de las especies.

Las ilustraciones son el principal atractivo de la obra. Para cada especie presenta una o varias pinturas del ave en un entorno invernal. A menudo incluye ilustraciones detalladas sin fondo para comparar distintos plumajes, sexos, edades o subespecies, así como estudios de color o bocetos del natural a lápiz o acuarela. No hay mucho que decir sobre las ilustraciones: estamos ante Lars Jonsson y su nivel excepcional queda reflejado en la mayor parte de ellas. Nunca deja de sorprenderme lo acertados que parecen cada trazo y cada pincelada, como si ese fuera sencillamente su único lugar posible y trazarlos fuera el acto más simple y natural. Por poner un ejemplo, la doble página de bocetos de carbonero común Parus major es sencillamente perfecta.

Los textos se presentan en una estructura flexible, de una a ocho páginas por especie. Incluye como mínimo una corta descripción de su apariencia y un breve resumen de su distribución, fenología y población en Suecia. A partir de ahí, para muchas especies profundiza en la descripción del ave con sorprendente detalle, de sus voces y cantos, o del comportamiento y la alimentación, además de detalles sobre muda y determinación de la edad, el sexo o las subespecies. También ofrece reflexiones sobre qué representa cada especie para el autor, como pintor y como ornitólogo, o para los aficionados a las aves o en la cultura popular.

En conjunto, el tratamiento de las especies más comunes o próximas al autor es muy amplio y se nota el profundo conocimiento que tiene de ellas. El carbonero común, el petirrojo europeo Erithacus rubecula, el mirlo común Turdus merula, el herrerillo común Cyanistes caeruleus, el verderón común Chloris chloris o el camachuelo común Pyrrhula pyrrhula son algunas de las especies tratadas más extensamente. Se nota tanto en el texto, con abundantes observaciones de su comportamiento, como en las ilustraciones, que en estas especies incluyen trabajadas composiciones invernales de la especie en entornos nevados, además de bocetos más espontáneos y estudios de color y de detalles anatómicos. La lectura de estas especies es la más gratificante, repleta de observaciones propias del autor donde el lector va reconociendo su propia experiencia personal con cada especie, a menudo descubriendo sonidos, formas o comportamientos que hemos observado multitud de veces sin haber reparado en ellos.

Varias especies tienen una cobertura mínima en la obra. En algunos casos es comprensible por ser aves escasas en invierno en Suecia, como el escribano triguero Emberiza calandra, pero otras mantienen importantes poblaciones invernantes, como el reyezuelo sencillo Regulus regulus o el agateador norteño Certhia familiaris. Estas aparecen a doble página, con un texto relativamente breve en una página, y una o dos ilustraciones en la otra. Aunque en todas ellas se cumplen unos mínimos, esta escasez puede ser incluso frustrante para el lector que ha disfrutado la abundancia en el tratamiento de otras especies, y personalmente habría preferido incluir algunas especies menos a cambio de ofrecer más ilustraciones y textos más extensos de todos los taxones abordados en la obra. Aun así, cabe recordar que la edición original sueca se dirige al gran público, y con esa perspectiva es interesante cubrir todas las especies comunes aunque algunas sean solo de forma más superficial.

No esperemos encontrar en esta obra una guía de aves. Tampoco una biografía ni un tratado sobre la obra de Lars Jonsson, ya publicados en los magníficos Birds and light y Lars Jonsson's Birds. Winter birds es una invitación a admirar las aves más cercanas, a sentarse y mirar sin prisa ni objetivos, explorando el placer de la propia observación, tanto a través del libro como en el campo. Un libro exquisito de apariencia sencilla para disfrutar tranquilamente. —Martí France.

José Luis Copete "Sección Bibliográfica," Ardeola 65(2), 305-313, (1 July 2018). https://doi.org/10.13157/arla.65.2.2018.br
Published: 1 July 2018
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